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¿Quién tiene los colmillos más largos? þ Priv Mikhail

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¿Quién tiene los colmillos más largos? þ Priv Mikhail

Mensaje por Invitado el Dom Feb 23, 2014 10:51 pm

Las sirenas sonaban una y otra vez, se notaba que estaba en la comisaría de policía de una ciudad más que ajetreada. El papeleo no era lo mío, pero siempre había algo que hacer esperando sobre el montón de folios de mi mesa. Suspiré cansada, con la espalda algo dolorida por llevar tanto tiempo inclinada hacia delante rellenando todos aquellos papeles, sin duda ese trabajo no iba conmigo. Yo prefería estar en la calle, enfrentándome a los criminales y hacerles pagar por sus crímenes. Sí, no había nada mejor que el poder que aquello conllevaba.
Entonces los pasos de un compañero colocándose a mi lado hicieron que levantase la mirada. Se trataba de Yumiko, una científica, con sus gafas y su bata blanca impoluta. Le encantaban las escenas con sangre, pues esa era su especialidad. Era un poco rarita, eso no podía negarlo, pero aún así me comportaba todo lo bien que podía con ella. Me miró un instante antes de decir nada tragando saliva y entonces me informó de lo que había descubierto.

-  He encontrado algo, unos diminutos restos en la ropa de la víctima ¿Sabes que es? - me preguntó, pero sabía que no debía contestar así que me quedé callada simplemente mirándola –  Se trata de pelo de león.

Al instante en el que dejó de hablar, aparté los papeles que tenía justo delante a un lado, cogiendo el archivo del asesinato. Sabía que había visto a un león en el informe y así era, se trataba del exnovio de la víctima, el cual sin duda había sido descartado por haber muerto hacía ya un mes. Se encontró el cuerpo calcinado y tan solo pudieron tomarse como pruebas un par de dedos con sus huellas ¿Acaso todo habría sido una mentira? Seguí leyendo para informarme más. Aquella criatura parecía ser parte de una de las bandas locales más influyentes, un matón sin escrúpulos al que le habían cargado un par de asesinatos más. Gente sin demasiada importancia por lo que no fue investigado. Pero a diferencia de su exnovia, la víctima, su familia había ofrecido mucho dinero por quien cazase al criminal, con vida o sin ella.

Cogí mi chaqueta del respaldo de la silla y me levanté sin decir una palabra, tenía la dirección de su última localidad y si era lo suficientemente estúpido, quizá podría encontrarle si mis sospechas eran buenas. Me subí en la moto soltando un rugido con el motor y me crucé las calles de la ciudad a toda velocidad, con el arma y la placa colgando de mi cinturón. A los pocos minutos había llegado a mi destino, un edificio alto con unos 7 u 8 pisos, donde el león se encontraba en el quinto. Me adentré en el portal y comencé a subir las escaleras con la pistola en la mano, subiendo peldaño a peldaño con agilidad, hasta dar con lo que buscaba. Para mi sorpresa la puerta se encontraba abierta y no lo habían hecho de una forma sutil, pues se habían dejado medio marco aún incrustad en la pared. Tragué saliva acercándome con precaución, empujando la puerta con mi arma para abrirla del  todo y poder entrar en aquel fétido lugar.
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Re: ¿Quién tiene los colmillos más largos? þ Priv Mikhail

Mensaje por Mikhail Volkov el Lun Feb 24, 2014 12:24 am

Había gastado el día en cosas insignificantes. Leer un poco, mirar televisión en mi habitación, beber un poco y fumar como chimenea, no había llegado nada nuevo a mi puerta, ningún trabajo que satisfaciera mis deseos de sangre, algo que me hiciera sentir adrenalina en su totalidad, una bestia brutal que me hiciera sudar al esquivar sus golpes y que me dolieran los huesos de la mano al golpearlo, aunque claro, esto era muy difícil. Suspiré mientras presionaba el botón de encendido en el control remoto, la televisión se apagó y entonces escuché el timbre de la puerta. Era por la tarde, rara vez se presentaba alguien ante mí a esas horas y mucho menos iban sin avisar, probablemente sería algún vendedor ambulante o algún desobligado hablando de religión, como nunca faltaba, a pesar de todo; gente que quería imponer los tabúes en una ciudad que ya estaba completamente arruinada, no había más que hacer por ella y aquellos tipos se atenían a algo que simplemente ya no existía y no podría existir en ese lugar tan profano. El primero y segundo llamado los ignoré por completo, aquellos no solían insistir mucho, pues siempre se encontraban con alguien que quisiera matarlos, inclusive a mí me habían pedido matar a algunos cuantos de estos fastidiosos seres, sin embargo, cuando hubo uno tercero y uno cuarto con un corto tiempo entre ellos, supuse que sería algo importante, por lo menos, más importante que un vendedor o un programa repetido de televisión.

Me dirigí aún con cierta pereza hacia la entrada, la cual no estaba muy alejada pero había una distancia suficiente como para escuchar el quinto y sexto timbrado. —Me pregunto porqué puse esa mierda de timbre—. Murmuré para mí mismo, casi fastidiado por los escasos sonidos de aquel infernal dispositivo, aunque pensándolo bien, resultaba mucho mejor que escuchar golpeteos contra la puerta. Como sea, apresuré el paso hacia la puerta y la abrí con un único movimiento, de golpe, esperando quizá que alguien saltara al ataque y tener un encuentro épico de sangre, golpes, razguños, mordidas, balas, pólvora, etcétera, pero a cambio, frente a mí había una mujer con los ojos rojos y llorosos, nunca esperé ver algo así frente a mi puerta pero no mostré ninguna expresión al respecto. —¿Qué se le ofrece? ¿Llegó al lugar erróneo?— La mujer negó y contuvo su llanto, respiró profundamente y me miró de pies a cabeza. —¿De verdad es usted el señor Volkov? Juraría era más viejo, por todo lo que he escuchado...— mis pupilas dibujaron un círculo dentro de las iris, no sabía si era un halago o un insulto, pero de igual forma me disgustaba. Guardé silencio ante su comentario, mostrando la misma expresión seria y fría que tuve desde el primer momento que la miré. La mujer tardó un poco antes de decir que quería realizara un trabajo para ella, no sabía cómo me había encontrado, cómo sabía que yo vivía allí y si eso traería problemas a futuro; aun así, ahora tenía algo qué hacer, podía ocupar mi tiempo en cualquier cosa que no fuera una simple rutina en días de descanso. Invité a la mujer a pasar para que me contara a detalle lo que quería.

—Necesito, necesito que mate a alguien, es un delincuente que mató a mi hija, mi pobre hija... él era su ex-novio, pero después de...—. —No me importa la razón, sólo diga quién y cuánto está dispuesta a pagar—. Era una gran suma para ocuparse de un simple sujeto, un león que era mejor conocido como "Sunteeth", según esto, era alguien de armas tomar, y tan sólo de escuchar eso, mi corazón se aceleró de la emoción, sin importarme mucho la inmensa cantidad de dinero, acepté el trabajo sólo por diversión, aunque obvio, el dinero se quedaría conmigo. La mujer me pedía llevar su cabeza ante ella, y eso era un trabajo relativamente sencillo una vez aquel hubiese dejado de vivir. Después de compartir escasas palabras más, la acompañé a la salida, me había dado plazo de una semana para entregar la cabeza, pero esa noche era más que suficiente. Rápidamente tomé una ducha y me vestí elegante con mi ropa negra, corbata roja y arreglé mi cabello como pude; era de noche, no necesitaba usar mis lentes para parecer un humano, no me importaba a esas horas. Fue así que salí de mi hogar completamente entusiasmado por sumar alguien más a mi lista de asesinatos, y sumar una buena cantidad a mi cuenta bancaria.

Llegar a donde estaba aquél hombre no fue algo difícil, tenía un trozo de prenda de él que me facilitó la mujer de antes, tenía el mismo olor del sujeto y esto me hacía las cosas mil veces más fáciles. Como por instinto canino seguí el olor del sujeto, llegando a un edificio de aproximadamente ocho pisos. Entrar fue muy sencillo, el recepcionista estaba dormido y no había guardias que cuidaran el lugar a esa hora. Subí por las escaleras, tomando mi tiempo, daba ojeadas a cada piso que pasaba, todos parecían ser monótonos pero ninguno de ellos me llevaba a Sunteeth. Cuando pasé por el quinto piso, sentí el aroma por completo entre mis fauces, sin duda alguna, era allí. Caminé tranquilamente por el pasillo hasta llegar a la habitación indicada, traté de abrir la puerta, pero obviamente, ésta estaba cerrada con candado. Sin mucho esfuerzo, con un agarre y fuerza, hundí el marco contra la pared y abrí la puerta sin mayor problema; dentro del cuarto había una mujer y allí estaba el sujeto de la fotografía, él se paró y comenzó a decir sandeces, la mujer estaba sentada en sus piernas y se estaban besando, era horrible interrumpirlo en algo así.

—Sunteeth, es hora de que pagues, no permitiré que ensucies la imagen de la ciudad sin tabúes con tus acciones infantiles y estúpidas—. Mi voz era segura, buscaba un cigarrillo entre el saco, la frase la había sacado de la película repetida que miraba antes en la televisión, me divertía pero no lo demostraba, por el contrario, me mostraba decidido, frívolo y amargo. El otro hombre se lanzó al ataque y la mujer se escondió. Era un oponente duro, había valido la pena ir hasta allí, aunque no me hizo sudar con sus lentos movimientos, si llegaba a golpearme seguro me partiría en dos. Simplemente hice uso de mis garras para comenzar a atacarlo, así como la agilidad que me caracterizaba. El hombre, que era corpulento, se llenaba de cortes por aquí y por allá mientras gemía de dolor y se mostraba aún más enfurecido, cosa que era estúpida al estar contra alguien tan experto y sereno como yo lo era en la batalla. No me costó más de cinco minutos acabar con él, probablemente murió por un ataque al corazón al tener tanto dolor por todo su cuerpo, era lo que menos importaba.

Una vez el hombre yacía tendido en el suelo, manchando el piso del líquido carmín, lo tomé del cuello de la camisa que llevaba, levantándolo a mi altura. Sus piernas estaban dobladas, pues era más alto que yo, pero ya no podía oponer resistencia. Escuché que la puerta se abría al estar en esa posición y supuse se trataba de algún invitado, y a los invitados se les debía dar buenos espectáculos, así que, con mis uñas de licántropo desprendí la cabeza del resto del cuerpo del hombre, sosteniéndola del cabello. Volteé de reojo hacia la entrada, con mi cigarrillo entre los labios, la cabeza del hombre en una mano y la otra apenas escondía sus garras para tomar el cigarrillo. Dejé una espesa bocanada de humo, sin girarme ni moverme de allí. —Buenas noches—. Fue lo único que dije en aquel momento, la mujer tenía un arma, quizá era otra cazadora o alguna policía, no le presté mucha importancia, simplemente pensaba si debía matar a la mujer que hacía ruidos en otra parte de la habitación.
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Re: ¿Quién tiene los colmillos más largos? þ Priv Mikhail

Mensaje por Invitado el Lun Feb 24, 2014 3:48 pm

Nada más cruzar la puerta el macabro espectáculo se muestro ante mí, aquel hombre portando un cuerpo desmembrado, mientras en sus garras portaba la cabeza de quien iba buscando. Apreté la mandíbula deseando abrir fuego allí mismo, acción que me costó reprimir... cuando entonces el olor que inundaba aquella sala llego a mí. Olfatee ligeramente y no tardé en descubrirle, aquel hombre era un lobo, al igual que yo. Pero a diferencia de mí, él no pintaba nada en un lugar como el que nos encontrábamos. Seguramente no fuese más que un codicioso asesino, movido por las sumas de dinero que se pagaban por la cabeza del hombre que ahora se encontraba lejos de su cuerpo. Aparté el dedo del gatillo y bajé el arma sin llegar a guardarla, mirándole con cierta furia, aunque había aprendido a controlarla. También había una mujer, una humana que parecía encontrarse asustada aunque no era algo que se le pudiera reprochar.

- Agente Kamashi – dije identificándome, una costumbre que había cogido al hacerlo tantas y tantas veces en numerosas ocasiones - ¿Qué demonios ha pasado y aquí? ¿Y quien es usted? - pregunté mirando al lobo, con cierto tono de enfado.

Trataba de reprimirme pues en aquel momento estaba terriblemente enfurecida. Por su culpa había perdido una investigación a la cual le había dedicado muchas horas, demasiadas tras observar aquel fatídico final. El mérito debía ser mío, no de un maldito sicario al que no le mueven más que unos putos billetes. Solté un pesado suspiro y de nuevo miré a la chica que se encontraba llorando, seguramente fuese la actual chica del león, al menos me alegraba de que éste no la hubiese matado como a su anterior pareja.
Comencé a caminar por la sala, sin dejar de mirar al lobo pero teniendo el mayor cuidado para que mis pisadas no acabasen sobre la sangre, lo que no era fácil después del combate que ambos parecían haber tenido en el lugar. El cuerpo de león estaba bastante dañado y sobre las paredes y muebles podían verse las salpicaduras de cada uno de los golpes. Me acerqué a la chica agachándome junto a ella, perdiendo entonces al lobo de vista. No llegaba a temerle, pues no había nada que él tuviese en mi contra y seguramente tener a la policía tras él no era lo que esperaba. Aunque yo fuese joven e inexperta, muchas de las criaturas que formaban parte del cuerpo eran fuertes y difíciles de abatir. Para luchar contra lo peor, tienes que contar con lo mejor.

-Tranquila, no temas – dije poniéndola la mano encima, tratando de hacer que se recuperase tras lo ocurrido, algo que no sería fácil – Ya ha pasado, te sacaré de aquí y te llevaré a comisaría – necesitaba también su testimonio, aunque no tenía intención de dejar en libertad al culpable de todo esto.

Quizá no pudiese arrestarle por asesinato, pues no era más que un cazarreconpensas, pero igual vendría conmigo a comisaría. Necesitaba saber porque había aparecido en aquel lugar y por qué cojones me había jodido de esa forma asesinando al león que yo buscaba.
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Re: ¿Quién tiene los colmillos más largos? þ Priv Mikhail

Mensaje por Mikhail Volkov el Lun Feb 24, 2014 8:29 pm

¿Qué era peor que una mujer con un arma apuntando hacia ti? Una mujer con un arma apuntando hacia ti, que ni siquiera respondió las buenas noches. Desde ese preciso momento concluí que sería un fastidio tratar con ella; como lo había pensado, era policía pero eso me venía importando lo que se dice "un carajo".  Decidí no rebajarme a su nivel cuando escuché que se presentaba como agente, apellido Kamashi; así que volteé un poco hacia ella sin expresión alguna y la miré directamente a los ojos. Justo cuando iba  responder, presentándome a mí mismo, interrumpió con un par de preguntas, cosa que le restaba más elegancia y toque a la escena. Si ya era suficiente con no recibir un saludo de vuelta, ahora interrumpir antes de conocer con quien tratas era bastante repulsivo. Lo peor era que el aroma que emanaba aquella hembra, era el aroma de un lobo, uno de mi misma raza, y eso lo apenaba. —Me pregunto quién educará actualmente a los lobos—. Murmuré con cierto toque de desprecio hacia la falta de educación de la contraria.

La agente caminó por detrás de mí, sentía su mirada sobre mi ser, pero no le di mucha importancia, ni siquiera me ofrecí a verla de la misma forma, mi mirada siguió perdida por un largo rato mientras ella caminaba, dirigiéndose a la otra mujer, la agraciada que probablemente permanecería con vida esa noche, pero con un trauma eterno. Ver cómo matan a alguien que «amas» ya sea sentimental o carnalmente debe ser duro; era obvio lo dañada que se encontraba. Nuevamente, la joven castaña volvió a hablar, ahora dirigiéndose a la chica que parecía asustada cuando la agente dijo la palabra "comisaría", quizá era una criminal asustada, y eso era peor para la psicología ajena. Tras escuchar las palabras que diría la agente y el gemido de aterrada que tenía la otra joven, suspiré, dando media vuelta para dirigirme hacia ella, mientras mis manos eran ocupadas por la cabeza del león y un cigarrillo, respectivamente. La distancia era corta, la habitación no era muy grande, así que llegué a estar detrás de la agente en cuestión de segundos.

—Oye, mocosa. ¿En dónde guardaba tu novio sus maletas? ¿Alguna mochila?— Pregunté, dirigiéndome a la amante del león, la cual, aterrada señaló a un mueble, el mueble más lejano que pudo encontrar. Suspiré nuevamente y comencé a caminar hacia él, era un mueble grande y parecía costoso, en momentos así me preguntaba si aquello fue obtenido por actos ilícitos o no, aunque era más que probable que sí. Abrí el mueble y agradecí que la joven dijo la verdad, había algunas mochilas y demás; me hice con una de ellas y guardé su cabeza en la misma, sólo para no cargarla por la calle. Volví a girarme hacia las chicas después de haber estado guardando el contenedor de cerebros mientras silbaba una rítmica tonada y miré a la agente con cierto desdén.

—Yo sólo hago mi trabajo, agente Kamishi o como sea. Si usted llegó tarde no es mi problema, ¿sabe? Eso le pasa por andar tonteando con pistola en mano, tratando de ser lenta y sigilosa a propósito, para atrapar a una basura bastarda como esta, que está mucho mejor por separado, justo como ahora—. Era hablar demasiado para alguien tan reservado como yo lo era, sin mencionar la falta de educación que demostraba con cada palabra, pero no importaba, sólo estaba actuando descortésmente, justo como la agente había sido conmigo al ni siquiera saludar. —Ahora, si me disculpan. Me retiro de este circo, limpien bien la sangre—. Comenté burlesco mientras caminaba con la mochila en la espalda y el poco cigarro que me quedaba en los labios. Parecía tan normal aquella escena, como si no me importaba ni un poco haberlo matado o estar frente a la justicia, y justamente así era, no me importaba en lo más mínimo.
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Re: ¿Quién tiene los colmillos más largos? þ Priv Mikhail

Mensaje por Invitado el Mar Feb 25, 2014 2:23 am

Aquel maldito lobo se lo tenía demasiado creído, con esas palabras y cada uno de sus gestos, como si no pudiese darme cuenta. Cuando le habló de esa forma a la pobre chica noté como mi rostro se tensaba, llegando incluso a mostrar los dientes durante un segundo furiosa. Odiaba a la gente como él, los que se creían superiores a los demás cuando en verdad eran la mayor mierda que esta puta ciudad había dado. Miré a los ojos a la pobre humana, secando su humedecido rostro con mis manos antes de rodearla y hacer que se levantara conmigo. La pegué a mi cuerpo mientras observaba como aquel tipo metía la cabeza del reciente difundo en el interior de una mochila. Seguramente le pagasen bien por aquello, pero de donde cojones había conseguido la información cuando la policía acababa de descubrirlo esa misma mañana. Sin duda alguna la comisaría estaba llena de ratas que se arrastran por el suelo en busca de cualquier pedazo de queso que puedan llevarse a la boca. Seres despreciables.
Fue entonces cuando empezó a soltar su discursito, palabras que a nadie le interesaba pues solo servían para hacer su ego más grande si es que era posible. No era difícil calar a las personas como él con una simple  mirada, pero no conseguiría enfurecerme, esta vez no. Incluso parecía querer marcharse de la escena del crimen, como si lo que hubiera pasado no fuese con él ¿Pero quien se había creído? Que lo que hubiese hecho se tratase de algo legal en aquella ciudad no le daba derecho a marcharse por las buenas si no quería convertirse en un vulgar asesino más. Había visto su rostro y aquello le había delatado, si no quería que su rostro acabase en cada uno de los coches patrulla, tendría que ir a la comisaría a declarar su... “trabajo”.

- ¿Que te retiras? - dije preguntando, a pesar de que no esperaba ninguna respuesta por su parte – Espero que tu siguiente parada sea la comisaría, debes declarar el asesinato de ese asesino, porque yo no pienso hacerlo por ti – le mostré mis dientes con notable desagrado, no había razón alguna para hacerle un favor, todo lo contrario, prefería joderle un poco como él había hecho conmigo – Ya que te crees muy listo por haberte cargado la investigación, tendrás que ir allí y responder a un par de preguntas. Como por ejemplo de donde cojones has sacado la información que te ha triado a éste lugar...

Guardé el arma en su funda, la cual se encontraba en mi costado y empecé a caminar llevando a esa chica conmigo. Había llegado al lugar del crimen en la moto, pues era el medio más rápido, pero ahora me tocaría avisar a una patrulla para que vinieran a recogerla. La humana se encontraba bastante mal y lo mejor era no dejarla sola en este mismo instante, menos aún con ese lobo rondando alrededor.

- Ésta vez te has adelantado, pero la próxima no será así – dije cuando me puse a su lado, alzando mi rostro y olfateándole un par de veces mientras le miraba – No me olvidaré de ti tan fácilmente y me las pagarás por haberme arruinado una caza. Puede que no sea más que una simple policía, pero soy la mejor dando por el culo – terminé de decir comenzando a andar de nuevo, adoptando un tono competitivo en esa ocasión.
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Re: ¿Quién tiene los colmillos más largos? þ Priv Mikhail

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